Digger

Ignorance is no longer bliss

Digger es la vez la gran producción de Warner Brothers para este año y su peor estreno en décadas, con potencial de ser el peor de su historia. Tengo mis teorías sobre el batacazo en taquilla de la cinta, pero creo que se explican mejor contextualizadas, por lo que haré un resumen de la “trama” y luego bajaré al barro, a cavar.

Conocemos a Digger Rockwell, un mega- millonario que hizo su fortuna con la petrolera que heredó de su padre quien a su vez lo hizo de su abuelo. Digger está encantado de conocerse y de ser quien es: un despiadado al que no solo no le importa quitarse de en medio obstáculos para conseguir sus objetivos, si no que parece disfrutar con la destrucción de los mismos. Dedicándose a lo que se dedica su principal obstáculo es por supuesto la naturaleza.

Digger, después de ignorar repetidos avisos de su equipo de medioambiente y seguridad, conoce que su plataforma de fracturación en Groenlandia ha provocado, valga la redundancia, una fractura en el hielo que desprende un iceberg no recuerdo si 3 o 4 veces más grande que el estado de Nueva York. El iceberg se dirige a Europa y termina impactando y generando un tsunami que acaba con la vida de millones de personas. Nuestro protagonista va entones a declarar ante un pseudo Consejo Europeo, donde lejos de pedir perdón, culpa a los representantes y a los propios consumidores por sus acciones y reitera que solo has ha llevado a cabo porque nadie realmente quiere que pare.

De aquí en adelante, todo terrorífico. El accidente con la plataforma se repite, pero esta vez el iceberg se dirige a Alaska, por lo que deciden bombardearlo, lo que resulta en 14 mini- icebergs que se cepillan la costa del exclave americano. Palabras mayores. Sin ningún tipo de respaldo, Digger y su familia directa se refugia en una plataforma petrolera en mitad del mar, donde es abandonado por los cocineros, seguratas y demás personal y donde finalmente, Digger Rockwell se quita la vida lanzándose al océano que él mismo ha contaminado hasta destruir.

Pues este, señoras y señores, es el argumento que Iñárritu se ha empeñado en hacernos creer, pero no es el real. Mis dieces al equipo de márquetin. A la media hora de la película se nos revela que lo que hemos estado viendo es, en realidad, el ensayo de una obra de teatro titulada “Fossil Fools”, y que los hechos que en ella se relatan y que yo he descrito sucedieron realmente.  A mi estas cosas tan meta me molan mogollón, y a esta película le sienta estupendamente.

Quiero comentar rápido lo que no me gustó y pasamos ya al debate. Me sentí defraudada y además sorprendida de lo mal que lo hace Sandra Hüller (“La Zona de Interés” y “Anatomía de una caída”), no me cabe en la cabeza. Emma D’arcy muy flojite también, pero lo de Sandra… Lo que me molesta de verdad es que cuando he compartido esta opinión la gente me sale con “No hombre no, está sobre actuando porque en realidad no es la hermana de Tom Cruise, es una actriz, y en el teatro hay que ser pues eso, más teatral”. No queridos, lo hace fatal y punto.

Ahora ya, pasamos a lo que verdaderamente me parece reseñable. Resulta que el verdadero personaje de Tom Cruise, Curtis, que interpreta a Digger no se siente cómodo con la encarnación de su personaje, llegando a decir que se están riendo de su memoria y convirtiéndole en una caricatura. La directora de la obra está nerviosita también porque han de terminar el ensayo general antes de la primera función con público y no quiere atender estos anhelos de estrellita de última hora. Pero cuando están ensayando la escena del bombardeo al iceberg, Curtis se rebela del todo y se enzarza en una pelea con la directora.

De nuevo él está muy rebotado porqué dice que idiotizan a un hombre que,- aun siendo un cabronazo,- era una persona sería de negocios y que le guste a quien le guste (a poquita gente), levantó y mantuvo un imperio, y sin embargo lo pintan de poco más que el Sheriff de los Simpson. La directora argumenta por su parte que es importante que la gente sea capaz de reírse de lo que sucedió, y que para ello, es mejor contar la historia de esta forma. Porque recordemos que todo lo que sucede en la obra, sucedió también “en la vida real”. Entra entonces en escena Jesse Plemons (que resulta ser el verdadero sobrino de Digger, pero eso ya da para otro post) y les dice que ambos tienen razón, que el mismo acudió a una producción de “Fossil Fools” hace años y se sorprendió de la catarsis que experimento, junto con el resto del público, al poder reírse de aquella tragedia y por ende, de su culpable: Digger Rockwell.

Aquí tenemos otra vez una brecha entre la realidad de Digger y los actores de la obra y nosotros como espectadores de ambas historias. Tu entiendes a Tom Cruise y a la directora de la obra, y efectivamente los dos tienen razón, ¿pero llegan a alguna conclusión? ¿tiene alguna finalidad reírse de Digger, del POTUS, del gato moribundo, de los científicos asustados, más allá de la risa?

El arte tiene un peso bestial en el contexto social, El Gernika de Picasso, Los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya, Las Espigadoras del primo francés… da voz a quienes no la tienen, te provoca, te hace más valiente, te da esperanzas de que el futuro será mejor. El arte es un espejo de su sociedad, y el cine es arte. Peeeeroooooo… ¿y la sátira? ¿qué finalidad tiene la sátira? ¿qué nos propone? Nada. Y anda que no lo sabe Iñárritu.

La pregunta es entonces porque ha decidido darnos esta película, con este mensaje tan potente en este marco. Pues la respuesta para mí está escondida en la mejor escena de todas: El monologo de Tom Cruise. Cuando os decía antes que Digger declara ante las autoridades europeas (rodado en un plano secuencia que te caes de culo), confiesa conocer todas las fechorías de su empresa, confiesa haber actuado aun conociendo las implicaciones de sus actos. ¿Y por qué lo hace entonces? Porque nosotros queremos que lo haga. Lo queremos todo ya, la gasolina más barata, billetes de avión para la escapada con tus amigos, hacer una barbacoa con carne de la buena, ¿el paquete de Amazon? en dos días en mi puerta, por favor, baterías, energía, IA… se entiende yo creo.

No pone el peso sobre los millonarios o las grandes corporaciones, que su peso tienen por supuesto, si no en nosotros. La ignorancia ya no es bendita. Nuestra realidad es igual de retorcida que la de los espectadores del teatro. Ellos ven la obra, nosotros la película, y nos reímos, y yo la primera.

Responses

  1. sms Avatar

    Esta vez he leído todo el artículo/informe o como se llame sin haber visto la película.

    La sociedad de la inmediatez y el bajo coste que hemos creado en todos los países desarrollados, lo único que está consiguiendo es un población cada vez menos motivada, menos trabajadora y más inculta, pero que curioso, a la vez más exigente e insatisfecha, que espera que “papa estado” venga a solucionar todos los problemas que nuestra apática actitud nos dirige.

  2. Pumpipu Avatar

    Pues yo me río el segundo, y quien ríe último ríe mejor. El iceberg de Alaska es explotado de mala manera provocando metástasis en la costa estadounidense, al igual que el cáncer infecta el culo del presidente. Resultó que este cáncer no era China, sino un iceberg ruso, y bombardearlo fué épico, pero no efectivo. ¿Será cierto que el trasero presidencial es el mundo? Aunque no sepa reconocer sus señales.

    Gran post de la peli enhorabuena.

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